"Pregúntale al Sol cuánto esfuerzo hace por madrugar tanto para salir cada mañana, fijo que él también querría quedarse en la cama. Pregúntale a la luna como aguanta todas las noches despierta, sin apagarse. Pregúntale al invierno cómo puede ser tan triste, al otoño tan apagado, a la primavera tan risueña y al verano tan feliz. Pregúntale a Julieta porqué hizo esa locura, al príncipe como despertó a Blancanieves o a Drácula si toda la sangre le sabe igual. Pregúntale al cielo cuántos habitantes tiene o a la montaña porqué es tan escandalosamente elevada. Pregúntame a mí si llorar duele, si mirarle me cansa, si pensarle me produce dolor de cabeza y si tengo razones suficientes para estar siempre, que es mucho tiempo, a tu lado."
He malgastado muchas horas pensando en mis problemas y mis dificultades, y es cuando más llamada me se sentido por otros, cuando he explotado con alguien, cuando he puesto mi vida en la mano de alguien. Porque, he aprendido, que si me quedo encerrada en mi misma, buscando cómo salvar la vida, resulta que la pierdo; pero cuando entrego mi vida a los otros resulta que es cuando yo soy misma, y me salvo.
No es no poder vivir sin ella. Es, más bien, preferir una vida en la que esté cerca. Nada más. Y nada menos.
María Hernández
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