Frágil, como la buena suerte
Me he convencido de que abandonar a alguien no es lo peor que se le puede hacer. La verdad es que sí, puede resultar doloroso, pero no tiene por qué considerarse una gran tragedia. Ya veis, que si uno no dejase nunca nada ni a nadie no tendría sitio para lo nuevo. Evolucionar constituye una infidelidad, ¿y los demás? Al pasado. Después de todo, pienso que cada día debería de tener, al menos, una infidelidad esencial (como las vuestras), una traición necesaria, un acto optimista y esperanzador que te garantizaría en mi futuro.
Una gran demostración de que las cosas no pueden ser solo diferentes, sino mejores.
María Hernández
No hay comentarios:
Publicar un comentario