domingo, 9 de septiembre de 2012

Debería estar cansada, pero quiero más


A pesar de todo, aunque la lejanía deje de devorar cuando se acepta, nunca desembocará en las aguas del olvido. Porque no se puede olvidar a alguien con el que has vivido algo que se ha basado siempre en un 'te quiero' contenido...


Pensándolo bien, hay varios tipos de lejanía. Una es la que surge cuando notas que se crean barreras insalvables entre tú y la otra persona, cuando se pierde la complicidad y dejan de ser interesantes los motivos que os unían. En este caso, en realidad, no pasa nada. Fue algo que te acompañó durante un tiempo y después de todo, se acabó. Conservas sólo buenos recuerdos sabiendo que nunca volverás a recuperar lo perdido o, tal vez, después de un tiempo, sí. Otro tipo de lejanía es la dolorosa. Es poner distancia antes de alejar. Tal vez sea porque, tan solo su presencia, nos impide echar a volar para continuar nuestra vida. Es la distancia que, definitivamente, aleja de nosotros a la persona porque el fin que los dos buscamos es diferente. A veces también se da una lejanía cuando no se cuida una relación, cuando la desidia ocupa el lugar de los detalles y nunca hay tiempo para nada. Entonces todo se enfría y ya nada es lo que era. Su sonrisa ya no provoca la tuya, ya no apetece abrazar, no se siente frío ni calor. Cuando, estando presente, la persona causa la misma sensación que estando ausente.

No me hace falta verte para que sepas que no te olvido


Una bestia

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