Si me quitas con arte el vestido, prometo invitarte a champán
¿Tú te acuerdas del momento exacto en que empezaste a quererme? Yo tampoco.
Pero que cuando esté mal no haya nada mejor a que tú vengas a descargar conmigo tus pensamientos y esa manía tan tuya de siempre querer ser la medicina adecuada dice mucho de nosotros.
¿Cómo van a caber tantos besos y risas en una canción? Nuestros entran mil en cada una, y sonrisas ni te cuento. Como cuando tus manos se pasan toda una tarde llamando a mis caderas, suplicando una risa a base de cosquillas que sólo yo no soy capaz de aguantar.
¿Cómo soportar tantas idas y venidas? Porque siempre aparece la misma solución a los mismos problemas, porque siempre es la misma sonrisa la respuesta perfecta, los mismos ojos que se encargan de decir todo con una mirada y unos brazos que te acogen cada vez que hace falta, y cuando no también.
¡Ah! Me muero de ganas de decirte que te he echado de menos, y que no se acabe nunca.
María Hernández
Una bestia
No hay comentarios:
Publicar un comentario