martes, 10 de julio de 2012

Una biografía muy especial


Rememorando años atrás empezamos hace 14, cuando en esas aulas pequeñitas pequeñitas estabas tú, tu odioso carácter, mi odio hacia ti, mis aganas de matarte cada día, tu peine azul y amarillo (que ahora es mío) con el que peinabas todas esas muñecas que yo intentaba robarte cada día.... por cierto,¡qué buena era! 
Pasaron 3 años y vale, perfecto, ya nunca más con la pesada de turno en clase, ¡wei, me hicieron la niña más feliz de todas! (Pero solo era pura apariencia). Así seguimos años y años hasta que ¡oh, no!... De esto que un día te da por el baloncesto y ahí estaba ella otra vez, no podía ser cierto... pero sí, ahí estaba entrenando como una más y fíjate, hasta tenía amigos (lo pensé, lo juro). Un poco de tensión al principio, 4 o 5 palabras intercambiadas en cada entrenamiento y nada, una más. 

Pero bueno, supongo que daré siempre gracias y gracias a ese Club por darme la oportunidad de conocerte otro poquito... bastante.
Así a la bobada, míranos ahora, sin rencores (menos cuando te pones graciosas y los sueltas, solamente para que la gente observe lo buenísima persona que fui en mis tiempos mozos), solo risas y ni una sola tristeza que nos rodee, porque eso es lo bueno: recordar lo que nos odiábamos durante toda nuestra trayectoria escolar y ver lo bien que estamos ahora. Quién se iba a imaginar que YO saldría en un cambio de clase sola y únicamente en busca de Marta Flores, para nada, porque total... qué te iba a decir, si ya nos poníamos suficientemente al día cada minuto que estábamos juntas.
Y nada cuquita, gracias. Porque eres el típico ejemplo de por qué no se debe juzgar a la gente sin conocerla primero, y que del odio a la más grandes de las amistades solo hay un paso... y el nuestro ha sido enorme, y juntas.




Muchísimas felicidades Marta.

Muchos más y siempre a mi lado chiquitita. Y vaaaaaaaaaaaaaaale sí, te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario