1. No quiero nada de ti. Si te fijas, tal como está el patio, el que intenta caerte bien es porque pretende sacarte algo. Votos, dinero o tiempo, frecuentemente los tres.
2. Porque quiero que tú y yo nos ignoremos tal como somos Y si al final decidimos no ignorarnos, eso es que nos valemos la pena, el tiempo y el esfuerzo.
3. Porque necesitamos gente que nos caiga mal. Es cierto eso de que hay que tener enemigos a la altura del conflicto. Y conflictos hay de todos los tamaños, mala de ser que yo no te encaje en alguno.
4. Porque nos define mucho más lo que negamos que lo que aceptamos.
5. Porque si cuando hablas nadie se molesta, es porque no has dicho absolutamente nada.
Al final no se trata de no tener enemigos, porque eso es tan imposible como tener demasiados amigos. Lo que sí tiene sentido es vivir lo suficiente como para que tus enemigos, algún día, desde su intimidad más inconfesable, no lo puedan evitar y un por un momento... se avergüencen de serlo.
Risto Mejide
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