sábado, 11 de agosto de 2012

Dame razones, no opciones

Cruzamos límites saltando barreras, ahogamos las penas en un vaso roto.

¿Ves aquel árbol? Sí, ese, el más alto... pues detrás de su tronco hay un cuerpo. Tu cuerpo. Lleno de espinas. Completamente marcado de heridas que forman parte de este presente, pero no mires atrás. Luchas solo, no camines descalzo, ahora todo sera más fácil. Hay nudos que aprietan la vida con mucha fuerza, recuerdos de palabras que te hacen compañía. Molestias de amor que no entiendes. Desde que las carencias son virtudes y cometer ocho errores es cometer ocho honores. La vida nos presta el juego de ser como somos. 
Sí, la vida. ¿Cómo haces que sea tan fácil y desprendes tanta energía? Te envidio. Quiero que me veas como yo a ti, cambiar, sentirme llena de vida. De ti. Mirar al mundo y sentir que realmente formo parte de esta vida. De tu vida. Y aún me queda tiempo para jugar esta partida y, juntos, nos reiremos de la vida, sabremos jugar y escribiremos nuestra propia partida. La ganaremos y volveremos a soñar.


La magia de recibir ayuda de quien menos te lo esperas, de crear un nuevo recuerdo cuando solo olvidas. O la de saber qué te deparará el futuro.

Una bestia

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