lunes, 4 de junio de 2012

Diecisiete y diecisiete más, juntas



Tengo el vicio de hacer todo de golpe, de hacer contigo lo que sea porque me da igual lo que pase luego. Caminar a carcajada limpia cuando andamos sin rumbo, el vicio de no parar hasta caerme y tú consigues levantarme. El vicio de siempre creer que no me van a fallar, y no lo has hecho. Y es lo bueno de estar juntas en esto, cuando yo estoy floja tú luchas, cuando tú estás floja me toca a mi luchar, y así sucesivamente.
Gracias día a día por tu locura, porque estar loco no es nada malo, es simplemente ser como tú o como yo, y no es ningún secreto. Estás loca, sí. Pero eres una cuquita alegre y muy poco divertida. La cachonda que siempre está ahí para decir lo que piensa, capaz de sacarte una sonrisa en los peores momentos, y lágrimas cuando te das cuenta de que todo lo que piensa es la verdad, y no hay otra. Incapaz de comprender el porqué de muchas cosas y capaz de hacerte sentir siempre bien, aunque es difícil acertar contigo. Positiva ante todo, atenta. La que me hace llorar de la risa, la que llora cuando bosteza. Soñadora, inacabada. Estudiosa y vaga a la vez, despistada, detallista. Siempre estás cuando te necesito. Un desastre. Una cachonda perfecta. La clase de persona por la que la gente mataría por tener, pero yo ya te tengo.


Quién te iba a decir a ti, y a mí, que íbamos a acabar así, ¿ehms? Pues nadie, porque, incluso ahora, nadie es capaz de encontrarle sentido a esto, pero nosotras sí. Suficiente.
Felicidades sí, pero gracias. Por cada hora, cada momento, por tus buenas noches y tus buenos días, por estar ahí cuando a veces ni siquiera me apetece compartir nada con nadie, pero tú consigues que acabe soltándotelo todo. Por tu espontaneidad, por tus broncas, por tus decisiones y tus risas. Por las gracietas que haces siempre sin venir a cuento, aunque vas aprendiendo. Eres fea, cachonda, ah sí, cuqui, ehms, sí ¿eh? 

Por ser una de las Dopis más queribles y mi acompañante en cada minuto que pasamos en el País Vasco.
Como ya he dicho en varias ocasiones, por esas noches, tu besico de buenos días, las horas de bus, las risas mientras aprendías a decir "aaaaaaaaah", la búsqueda de la toalla aún por encontrar, intentar tomar el sol y ponernos morenas con ropa en plena playa de la Concha.
Por todas las fotos en las que sales fea, y bizca, y gorda, y con bigote, y despeinada, y atrofiá...



Venga, que ya no te voy a decir más porque está absolutamente todo dicho.
Es poco lo que llevamos, pero mucho lo que nos queda.

Por todo lo bueno que haces, gracias.

No te quiero nada


Ángela Pérez Manzano,Dulces 17.

No hay comentarios:

Publicar un comentario