Tuve que ir y volver a la luna, perderme y jugarme la vida. Y supe que a veces, tal vez, hay que dejarse la piel.
A lo mejor estábamos equivocados con toda esta bobada del amor, quien sabe. Quiero decir que me da igual que seas una de mis noches o 90 de mis días, que no me importa si me convienes o no, si eres un príncipe azul o finalmente me saliste rana. Que lo seguro es que al final lo más importante son los esos y ese "¿qué tal has dormido hoy?". Supongo que dibujar corazones en la esquina de un papel y pensar en las ganas que tenía de verte, que me miraras y me regalaras una sonrisa era lo único que teníamos. Aunque también que no te aguantes más y me calles solo como tu sabías. Así que no me pidas que no te quiera, ni muchos menos que te olvide.
Soy la consecuencia de tus circunstancias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario