Estaba tan desengañado frustrado y tenía tantas ganas de tomarse la revancha que decidió jugar. Eso no era extraño, cuando una persona ya no tiene fe en que las cosas puedan salir bien, lo que hace es comprar suerte al primero que se la ofrece.
De hecho, el que espera encontrar a la suerte cree que es algo fácil y que no requiere trabajo.
Pero se trata de todo lo contrario.
Tenemos la mala costumbre de perder el tiempo buscando metas falsas.
De buscar excusas para no asumir las culpas.
Sueños falsos.

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