jueves, 17 de mayo de 2012

Volaremos con alas de juguete.

Bailame el agua. Untame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto. Riegame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor. Sácame de quicio. Llévame a pasear atada con una correa que apriete demasiado. Hazme sufrir. Aviva las ascuas. Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde. Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos. Líbrame de mi estigma. Llámame tonta. Sacrifica tu aureola. Perdóname. Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora. No me arrastres. No me asustes. Vete lejos. Pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo. Sangra mi labio con sanguijuelas de colores. Fuma un cigarro para mí. Traga el humo. Arréglalo y que no vuelva a estropearse. Échalo fuera. Cruzate conmigo en una autopista a cien por hora. Sueña retorcido. Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos. Dame la llave de tus oídos. Toca mis oídos abiertos. Nota la textura del calor, hasta reventar.
Sé yo misma y yo te arrepentirás. ¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus oídos. Yo te enviaré a los míos. Píllate los dedos. Los lameré hasta que no sepan a miel. Hasta que no dejen de ser miel. Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café. Caliente claro... Y sin azúcar. Sin aliento.



No estoy enferma, sonrío más que la mayoría y puedo decir que hay espaldas a modo de continentes que sujetan todo mi contenido cada vez que me vengo abajo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario